Flujos más habituales

Los diferentes escenarios expuestos dan origen a distintos flujos de residuos peligrosos, entendiendo como flujo el camino que sigue el residuo peligroso desde su origen hasta su gestión
final.

Los flujos más habituales en los residuos peligrosos son:

a. Retirada controlada de residuos peligrosos que no requieren autorización, sin necesidad de emplear equipamiento de retirada o de protección especial, por parte del propio poseedor o de otras personas en las que delegue, para su entrega en puntos limpios o centros de gestión.

Ejemplos habituales de este flujo serían las pilas que un particular deposita en un punto de gestión, o los fluorescentes que una empresa retira de sus instalaciones y entrega en un centro de gestión.

b. Retirada controlada de residuos peligrosos que requieren autorización, empleando para ello envases o equipamiento específico, por parte de empresas autorizadas para esta labor y para su posterior gestión en centros de tratamiento, o a través de sistemas integrados de gestión (SIG).

Ejemplos habituales de este flujo son los trapos impregnados o los residuos peligrosos producidos en una industria como parte de su proceso productivo.

c. Retirada controlada de residuos peligrosos que requieren autorización, empleando para ello equipamiento específico y aislando la zona de trabajo, mediante un procedimiento de descontaminación, por parte de una empresa especializada en esta labor.

Estos residuos peligrosos habrán de ser etiquetados y preparados para su transporte, para su entrega a un punto de gestión autorizado.

Independientemente del flujo, todos los residuos peligrosos deben ser trasladados a un gestor final autorizado, que se encarga de realizar las operaciones de tratamiento y/o almacenamiento final de los mismos.