Hecha la ley, hecha la trampa
2/06/2010
Un refrán que se adapta a la perfección si nos referimos al sector de la construcción, máxime en una época como ésta donde el ahorro de costes prima sobre cualquier otro interés.
Manolo quiere derribar suviejo almacén.
Llama a una empresa especialista, y le cuentan que hace falta proyecto de demolición, plan de seguridad, plan de gestión de residuos… ¡uff! no, no, es muy caro, y Manolo cree que es mejor hablar con el vecino que tiene una pala y lo hace por tres veces menos y sin papeleo.
Aunque parezca mentira, estas situaciones son muy comunes.
Mientras que a empresas que se esfuerzan en hacerlo bien se les pide estar registradas, contar con permisos y seguros específicos, realizar planes de gestión de residos, de trabajo con amianto,… y cumplir con los requerimientos que marca la ley, se las inspecciona y sigue a conciencia, a quienes lo hacen mal por sistema nadie les vigila.
Las empresas asociadas de ADRP son testigo habitual y ajeno de muchas obras en las que los residuos peligrosos desaparecen de forma sospechosa.
Curiosamente, a quienes no identifican los residuos peligrosos, no les controla ni la Inspección de Trabajo, ni las autoridades competentes en Seguridad y Salud.
Volviendo al ejemplo del inicio, si alguien llega a la obra, cualquier resto del amianto de las cubiertas ya ha desaparecido.
ADRP viene trabajando de forma habitual con la Inspección de Trabajo, manteniendo un flujo de información eficaz, denunciando incidencias y acciones irresponsables, que no sólo dañan a las empresas especializadas, sino que además suponen un atentado contra la salud pública.






